8 errores que debes evitar en la primera cita

Cita ROmantica

¿Tuviste una cita que juraste afortunada, y la otra persona nunca llamó de nuevo? ¿Qué fue lo que hiciste mal? Todos hacemos las cosas mal, todo el tiempo, y la neurosis ajena es tan impredecible que nuestro mejor recurso podría llevarnos al fracaso. De todos modos, y por no dejar, consideremos algunas actitudes que sería prudente evitar durante las primeras citas, por aquello de que nunca conviene asustar al otro. Hice un poco de investigación y encontré que los 8 errores siguientes son comunes (además de incómodos):

  1. Mostrar excesivo interés. Todo te emociona: comentarios, afinidades, platillos del menú elegidos por tu prospecto. Te desbaratas en halagos, tus actos y tu nerviosismo le aseguran a tu acompañante que estás dispuesto a jugar. Y tu acompañante entra en pánico. Si la cita dura más dos horas, dale gracias a dios y a la virgen por tu buena suerte.
  2. Hablar de las exparejas. Es muy pronto para profundizar en el pasado, espérate. Además, a nadie le gusta que el ex de otra persona protagonice su propia cita. Por otra parte, no es buena idea que muestres tan pronto tu rencor. Guárdatelo. En el lugar más recóndito. Pórtate como la gente decente (en caso que de exista). Date a respetar.
  3. Hacer planes a futuro. ¡Tranquilidad! ¡Prudencia! ¿Qué te parece si mejor esperamos a que el primer encuentro termine, a que la relación empiece; si no nos aceleramos, si nos la llevamos con calma? Luego por qué los que te gustan salen corriendo cuando te ven pasar.
  4. Actuar como si fueras otra persona. Este punto es difícil. Nunca nos mostramos tal como somos, y darnos aires de lo que quisiéramos ser implica una tentación de la que hay que cuidarse. Ni modo, procura ser auténtico (¿quién es auténtico?).
  5. Llegar tarde. No hagas esperar demasiado al otro. Una cosa es que te des el lujo de un elegante retraso y otra que te presentes media hora después. Si, además de llegar tarde, no sueltas el celular, a la otra persona le quedará clarísimo que no le interesas. Y en el mundo existen menos limosneros de los que imaginamos.
  6. Monopolizar la conversación. Escucha a tu interlocutor y deja que hable. Esto también es difícil, pero hay que hacerle la lucha, y sirve para descubrir si estás interesado en una segunda cita o sí ya mejor ahí paramos el asunto. Hace años, cuando comenzaba a salir, al volver de una cita, alguien me preguntó detalles personales del galán. ¿Dónde estudia?, ¿vive con sus papás?, cosas así. No fui capaz de responder. “¿Cómo puedes no saberlo, si pasaron toda la tarde juntos?, ¿de qué platicaron?”, quiso averiguar quien preguntaba. “La verdad es que no lo dejé hablar”, confesé. Y eso no es nada: he hecho cosas peores.
  7. Mencionar constantemente que estás cansado y tienes sueño. Esto me molesta al punto de la indignación y la histeria. Una vez me pasó. Me invitó a cenar un niño guapísimo que dijo estar cansado más de una vez. Y yo pensaba: si tienes sueño, ¿qué haces aquí?, ¿por qué no te encierras a dormir en tu casa?, no me quites mi tiempo. Terminé la cita lo más pronto que pude y le llamé a mi segunda opción: un hombre digno de mi noche de viernes.
  8. Emborracharte tanto que ya no sepas de ti. Para perder el control y someterte a los mandatos absolutos de la fiesta, espera a que la relación exista. Emborracharse con el otro en la primera cita, de hecho, me parece una excelente idea, pero se trata de que la borrachera no se salga de proporciones. Échate tus chelas o tus tequilas, bebe más de la cuenta si quieres, pero no termines vomitando. Que el otro no tenga que conseguirte un taxi porque ya no puedes ni mantenerte en pie.